Desde cada turno hasta cada servicio: hacemos que Colorado funcione
Somos los expedidores que se aseguran de que la ayuda llegue cuando la necesitamos y los bomberos que protegen nuestras comunidades y zonas silvestres. Somos los ingenieros, los conductores de quitanieves y los equipos de mantenimiento que velan por la seguridad de nuestras carreteras y puentes.
Hacemos accesibles servicios críticos como Medicaid y el seguro de desempleo. Apoyamos a estudiantes y profesores y mantenemos y limpiamos nuestros colegios comunitarios y universidades. Atendemos a nuestros veteranos, jóvenes y adultos discapacitados. Mantenemos seguras nuestras prisiones y nuestras comunidades. Mantenemos limpios nuestros ríos y nuestro aire, protegemos nuestros terrenos públicos e impulsamos el turismo y la economía.
Me encanta la enfermería y elegí trabajar en un hospital público porque me permite atender a algunas de las personas más vulnerables y desatendidas de Colorado, algo que los hospitales privados no siempre hacen, especialmente cuando los pacientes no tienen seguro. Saber que mi sindicato me cubre las espaldas y lucha por mejorar la dotación de personal, la remuneración y las condiciones de trabajo hace que me resulte más fácil permanecer en el trabajo que me apasiona en lugar de pasarme al sector privado.


Inspeccionamos camiones para mantener la seguridad de nuestras carreteras, comprobando frenos, materiales peligrosos y cadenas, por ejemplo. Perdemos demasiados agentes en favor de empleos mejor pagados, sobre todo donde la vivienda es más cara. Ahí es donde entra en juego nuestro sindicato: luchando por los salarios y las prestaciones que necesitamos para que sigan trabajando.
A los trabajadores del Estado les apasiona mantener Colorado bello, fuerte y seguro. Estamos orgullosos de los servicios que prestamos. Y sabemos que la clave de nuestro éxito es hacer que los empleos estatales sean buenos empleos para que podamos contratar y mantener a las personas que necesitamos.


Trabajo duro para mantener limpio nuestro campus para nuestros estudiantes y profesores. A veces este trabajo puede parecer invisible y se da por sentado. Ahí es donde entra en juego nuestro sindicato. Soy delegada sindical porque sé que nuestro sindicato se gana el respeto que merecemos por el trabajo que hacemos, y me encanta hacerlo posible para mis compañeros.
Me gustaría que más gente comprendiera nuestro papel en la seguridad pública y cómo influye en ella la dotación de personal. Los gestores de casos y los profesores -las personas que imparten los programas que conducen al éxito tras la puesta en libertad- no pueden hacer su trabajo porque están sustituyendo a los funcionarios de prisiones. Esto significa que los reclusos se frustran y se vuelven más violentos dentro de las prisiones, y tienen menos probabilidades de salir adelante fuera de ellas, poniendo en peligro nuestra seguridad y la seguridad pública. Nuestro sindicato nos da una oportunidad de luchar para arreglar el sistema penitenciario.



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